TraducciónCinco decisiones que todo traductor de la Biblia debe tomar El conocer las difíciles decisiones que enfrentan los traductores de la Biblia inspira gratitud por nuestras Biblias y nos anima a leerlas. Peter J. Gurry9 enero, 2025 CompartirFacebookTwitterLinkedInImprimir Nivel La traducción de la Biblia es una tarea importante. Una buena traducción puede tardar más de diez años en completarse, incluso cuando el trabajo es hecho en equipo. Además de los traductores, suele haber un equipo de editores, revisores, publicadores, impresores, especialistas en marketing y más. A lo largo del camino, un comité de traducción tiene miles de decisiones que tomar, muchas de las cuales van más allá de la más obvia: decidir cómo traducir una palabra o frase determinada. Hay cinco decisiones que todo traductor debe tomar, lo sepan o no sus lectores. 1. ¿Quién es la audiencia? La primera decisión es posiblemente la más importante porque determina muchas otras decisiones a lo largo del camino. La primera manera de determinar la audiencia de una traducción es, por supuesto, definir lo que se llama el idioma o la lengua de llegada. Una traducción al alemán tendrá un público de habla alemana; una traducción al francés tendrá un público de habla francés, etc. Aunque la lengua de llegada es la forma más obvia de esta pregunta, hay otros factores importantes por considerar. Dado que algunos grupos lingüísticos, como el inglés, son tan amplios y ya cuentan con tantas traducciones, los equipos de traducción suelen dirigir su trabajo a un grupo de lectores más restringido. Los lectores de la Biblia de habla inglés a veces se sorprenden al saber que las principales traducciones al inglés generalmente resultan en una edición americana y una edición británica separada que tiene ortografía británica y, en algunos casos, diferentes opciones de palabras. La ESV, por ejemplo, tiene una versión inglesa y una versión americana. Ahora existe incluso una edición católica que incluye los apócrifos. En otros casos, la elección no se trata de geografía o teología, sino del nivel de educación y lectura. La NVI original fue diseñada para ser especialmente legible, por lo que fue diseñada para un nivel de lectura de séptimo grado. Pero incluso esa audiencia podría reducirse aún más. Por eso la versión fue revisada en una edición especial publicada en 1996 llamada Nueva Versión Internacional para Lectores o NIrV. Esta versión está dirigida a un nivel de lectura de tercer grado con la esperanza de llegar a niños y lectores cuyo primer idioma no es el inglés. La versión logra reducir el nivel de lectura al utilizar palabras más pequeñas y oraciones más cortas siempre que fuera posible. Salmo 23:2 fue cambiado de la NVI:“En pastares verdes me hará descansar” a “En campos de pastos verde me dejará descansar.”[f/n]Las traducciones son del traductor basadas en el texto de las diferentes versiones en inglés.[f/n]¿Qué palabra es más probable que un lector de nivel inferior entienda, pasto o hierba? La oración del Señor se convirtió en: “Nuestro Padre en los cielos, sea honrado tu nombre. Que venga tu reino. Lo que deseas que suceda, que se haga en la tierra como se hace en el cielo” (Mateo 6:9-10). Estas pequeñas decisiones de traducción se van sumando, pero todas son el resultado de una decisión mucho más amplia sobre quién es la audiencia de la versión. Es una decisión que todo traductor debe tomar. 2. ¿Será una nueva traducción o una revisión? El ejemplo de la NIrV ilustra otra pregunta que los traductores deben responder: si su trabajo será una nueva traducción de los idiomas originales o utilizará los originales para revisar una traducción existente. La NVI original, por ejemplo, era una nueva traducción. No se basó en ninguna Biblia en inglés anterior. La NIrV, como acabamos de ver, es una revisión de la NVI. Luego, fue revisada nuevamente en el 2014. Los lectores de la Biblia en inglés a menudo se sorprenden al saber que, históricamente, este segundo enfoque de nuevas “traducciones” es el más común. Las traducciones completamente nuevas son relativamente raras. La razón es obvia para los traductores, pero probablemente no para la mayoría de los lectores. Es simple: traducir toda la Biblia es una tarea enorme. Empezar desde cero aumenta exponencialmente el trabajo. Es mucho más rápido empezar con una traducción base y cambiarla que trabajar sin nada con qué comenzar. Además de eso, revisar una traducción conocida a menudo le da a la nueva versión un impulso muy necesario en respeto y autoridad. Los traductores de la Biblia en inglés más famosa, la King James, reconocían esta realidad. Por eso, en el prefacio original de la traducción, dejan claro que su trabajo es una revisión de Biblias en inglés anteriores. Su objetivo expresado no era “hacer una nueva traducción, ni hacer de una mala una buena”, sino sólo “hacer una buena traducción aún mejor, o de muchas buenas traducciones, una buena traducción principal”. Esa tradición de revisión continúa hasta el presente. Un inserto especial en el Chicago Tribune el 22 de mayo de 1881 imprimió todo el Nuevo Testamento de la Versión Revisada. 92 compositores trabajaron 12 horas para producir las 118.000 palabras de un telegrama de la ciudad de Nueva York. En 1885, la versión King James finalmente fue revisada por primera vez desde 1611 en una gran e importante traducción. El resultado se publicó con gran fanfarria como la Revised Version (Versión Revisada). Luego fue revisada nuevamente por un equipo de académicos en América del Norte y publicada como la American Standard Version (Versión Estándar Americana) en 1901. La Revised Version fue revisada nuevamente en 1952 como la Revised Standard Version (Versión Estándar Revisada) y que, a su vez, se convirtió en la New Revised Standard Version (Nueva Versión Estándar Revisada) de 1990. Incluso ahora, está previsto que se publique una actualización de la NRSV en 2022. Un equipo de traducción independiente volvió a la Revised Standard Version en 2001 y produjo la versión English Standard Version (ESV) [Versión Estándar en Inglés]. Incluso esto no cuenta la historia completa de las revisiones en el linaje de la KJV. Las objeciones a las opciones de traducción en la RSV (como “jovencita” en lugar de “virgen” en Isaías 7:14) llevaron a la revisión de la ASV conocida como la New American Standard Bible (Nueva Biblia Estándar Americana) publicada en 1971. La propia NASB recibió una importante actualización en 1995 y ahora existe en dos revisiones adicionales conocidas como NASB 2020 y la revisión posterior Legacy Standard Bible (Biblia Estándar Heredada) hecho en 2022 [f/n]Uno de los objetivos de la LSB era preservar los verdaderos significados independientemente de los términos socialmente aceptados. Por ejemplo, retienen la palabra esclavo y usan el nombre de Dios “Yahvé” en lugar de la palabra más comúnmente traducida “Adonai”[f/n]. Así, el ciclo continúa con revisión tras revisión, cada una afirmando mejorar a sus predecesoras. Pocas veces un equipo de traducción al inglés empieza desde cero. 3. ¿Qué texto traducirá? Mark 1:41 in Codex Bezae (5th c.), showing the reading with Jesus becoming indignant. British Library Otra pregunta que sigue de cerca a la anterior es con qué textos hebreos y griegos trabajarán los traductores. Debido a que nuestros manuscritos de la Biblia tienen diferencias y debido a que algunas de estas diferencias afectan la traducción, los traductores a veces deben decidir qué texto traducir. ¿Jesús se “indigna” antes de sanar a un hombre en Marcos 1:41 como lo dice la NVI 2011 (New International Version), o tiene “compasión” como dice la gran mayoría de Biblias en inglés y español? En este caso, la NVI ha optado (imprudentemente, en mi opinión) por seguir el texto que se encuentra en un único manuscrito griego del siglo V conocido como Codex Bezae. (La NVI incluye notas al pie de la página sobre la lectura alternativa). En Génesis 4:8, la ESV, siguiendo el texto hebreo estándar, dice que “Caín habló con Abel su hermano” antes de matarlo en el campo, pero no nos dice lo que dijo. Pero la Christian Standard Bible (CSB) sigue la evidencia de varias traducciones antiguas, incluida la Septuaginta (LXX), de modo que Caín le dice a su hermano: “Salgamos al campo”. Tanto en Marcos 1:41 como en Génesis 4:8, las diferencias no son cuestiones de filosofía de traducción sino de texto. En lugares donde las diferencias textuales afectan la traducción, los traductores deben decidir qué texto creen que es el original y luego traducirlo. A veces las elecciones son difíciles, y estos son lugares donde la Biblia a menudo alerta al lector con una nota al pie de la página. Estas decisiones ilustran por qué es tan importante la habilidad afinada de los estudiosos del texto. 4. ¿Cómo manejará términos culturalmente específicos? Una cuarta pregunta con la que deben lidiar los traductores es cómo manejar términos que son específicos de la época y la cultura de la Biblia. Algunos de los más comunes son términos de pesos y unidades de medida. Ninguna persona de habla español sabe lo que es un efa de harina o cuánto se podría comprar con un denario sin obtener ayuda de un diccionario o enciclopedia. ¿Y cuánto mide un codo, un palmo o un estadio? Todos estos son términos que se encuentran en los idiomas originales, pero las traducciones los manejan de manera diferente. En algunos casos, una traducción puede incluir una tabla de pesos, medidas y unidades monetarias al final. La NVI y la ESV tienen una después del Apocalipsis, por ejemplo. Una traducción también puede explicar estos términos en notas al pie de la página. Las notas al pie de la página de la ESV a menudo le dicen al lector que un denario equivalía aproximadamente a un día de salario en el primer siglo. Recibe nuevos artículos y actualizaciones en tu bandeja de entrada. Leave this field empty if you're human: Otra solución es intentar convertir estos términos a su equivalente moderno más cercano. Las paráfrasis suelen seguir este camino. The Living Bible, por ejemplo, comienza la parábola del siervo que no perdona en Mateo 18:23 con un deudor que le debe a su amo, no 10 mil talentos, sino 10 millones de dólares. Más tarde, revela su corazón implacable al intentar cobrar 2.000 dólares en lugar de 100 denarios. La New Living Translation, sucesora de la Living Bible, es menos específica con “millones de dólares” y luego “miles de dólares”. Ambos hacen un gran trabajo al transmitir la gran diferencia en cantidades, pero deben hacerlo sacrificando algo de la cultura original en el proceso. Y esto es sólo la punta del iceberg cultural. Más allá de unidades de medida tan antiguas, los traductores deben lidiar con términos como “Leviatán”, “pariente redentor”, “legión”, “centurión”, sin mencionar términos difíciles para enfermedades, animales, plantas, pueblos y lugares. A veces, los traductores se sienten perdidos porque no entendemos el significado preciso del término original. En otras ocasiones, deben evitar el anacronismo como con los términos bíblicos para enfermedades de la piel que en realidad no se refieren a lo que conocemos como “lepra” o enfermedad de Hansen. Quizás futuros descubrimientos lo aclaren, pero los traductores deben trabajar con lo que tienen. Entonces, hacen lo mejor que pueden. Su solución suele estar determinada en gran medida por la primera pregunta que mencionamos: ¿quién es la audiencia? 5. ¿Cómo (y cuánto) se explicará la traducción? Finalmente, muchas de estas preguntas dan lugar a esta última que es cómo y cuánto intentarán los traductores explicar sus decisiones al lector. La mayoría de las veces esto sucede a través de notas al pie de la página, pero ya hemos visto otras formas en que las traducciones pueden explicar su trabajo, como la tabla de pesos y medidas. También está la introducción, pero ¿quién la introducción de una Biblia? (¡Usted debería!) Los traductores también tienen a su disposición elementos como títulos, introducciones de libros, mapas, concordancias, referencias cruzadas, apéndices y, por supuesto, a veces notas de estudio. Estas ayudas al lector pueden ser muy útiles y se encuentran en versiones tan antiguas como las traducciones de la Biblia. No es de extrañar que las primeras Biblias inglesas, producidas por John Wycliffe y sus seguidores en el siglo XIV, también las tuvieran. La Biblia de Wycliffe orientaba a sus lectores con prólogos, mostrando aquí el de Marcos (izquierda) en Egerton MS 618 (c. 1390-1397), ff. 21v–22r. Source. La Biblia moderna que va más allá para explicarse es sin duda la New English Translation o NET Bible. Esta traducción fue muy novedosa, no sólo porque se ofrecía gratuitamente en línea, sino porque los traductores recibieron muchísimos comentarios en línea de sus primeros lectores. Hoy en día, la Biblia NET tiene más de 60.000 notas de traductores que explican prácticamente todas las decisiones tomadas. El resultado es una Biblia que “se explica por sí misma”, apartando el telón, por así decirlo. Debido a esto, se ha convertido en una especie de favorito entre una audiencia inesperada: otros traductores de la Biblia. Apreciando a los traductores Éstas son sólo cinco decisiones que deben tomar los traductores. También hay muchas decisiones que los traductores no tienen que tomar debido a la larga historia de la traducción de la Biblia. Cosas como los nombres y el orden de los libros bíblicos, así como su división en capítulos y versículos, están bien establecidos por la tradición. Pero eso todavía deja mucho trabajo por hacer además del más importante, que es traducir el hebreo y el griego a otro idioma. En algunos casos, una decisión afecta a las demás (como la audiencia) y, en otras ocasiones, las decisiones causan tensión. Por ejemplo, si se revisa demasiado, una traducción puede perder a su público objetivo. Nuestro juicio sobre qué traducción es la “mejor” siempre debe tener en cuenta quién es la audiencia Saber esto nos deja con dos lecciones importantes. La primera es que nuestro juicio sobre qué traducción es la “mejor” siempre debe tener en cuenta quién es la audiencia. Son tantas las decisiones de traducción que se ven afectadas por esta decisión que cualquier evaluación justa de una nueva traducción debe comenzar por comprender esto. A veces, su disgusto por una traducción determinada puede reflejar más el hecho de que usted no es el público objetivo que cualquier falla por parte de los traductores. En segundo lugar, la multitud de decisiones que enfrentan los traductores debería darnos un profundo aprecio por las buenas traducciones, y tenemos muchas en español y en inglés. Lo que hemos cubierto aquí son sólo algunas de las decisiones que deben tomarse. No hemos tocado temas como modismos, orden de palabras, juegos de palabras y otras figuras retóricas, y más. Pero considerar solo estas cinco decisiones debería hacernos sentir muy agradecidos por las Biblias que tenemos y animarnos a hacer lo que todo buen traductor quiere que hagamos con la Biblia: leerla. El ESV es una revisión del RSV no del RV como una versión anterior de este artículo declaró. También llamó erróneamente a la Nueva Traducción Viviente la Nueva Biblia Viviente y la Biblia NET la Nueva Biblia Inglesa. Peter J. Gurry Peter (PhD, University of Cambridge) es profesor asistente de Nuevo Testamento en Midwestern Baptist Theological Seminary y codirector del Text & Canon Institute. Es autor o editor de varios libros, incluido Myths and Mistakes in New Testament Textual Criticism (con Elijah Hixson) e Scribes and Scripture: The Amazing Story of How We Got the Bible (con John Meade). Él bloguea para Evangelical Textual Criticism.